"No escribo para ser entendido, escribo para comprender"

Robert Cecil Day-Lewis (1904-1972),
poeta irlandés

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DF, Mexico
un Q en formación, y un amante de la Literatura, jeje ..

martes, 20 de diciembre de 2011

CUENTO: "Continuidad en los parques", de Julio Cortázar

¡Worale! ¿qué tal?

Después de tan larga ausencia, decido regresar por un momento jeje.. En esta ocasión quiero compartirles un cuento de Cortázar, sí, el escritor argentino, de quien se dice, un maestro del cuento.

En realidad apenas comienzo a acercarme a su literatura, y he aquí un cuento corto que me pareció sumamente interesante: "Continuidad en los parques"..

La pregunta: ¿es una sóla historia? ¿son dos? ustedes dirán.. sencillamente fascinante.. jeje


Continuidad de los parques  

Había empezado a leer la novela unos  días antes. La abandonó por negocios 
urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la  finca; se dejaba interesar 
lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir
una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió 
al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. 
Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como 
una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra 
vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin
esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó 
casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo 
que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo
del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los 
ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por 
la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y 
adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. 
Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el 
chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él 
rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, 
protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra 
su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las 
páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde
siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo 
retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era
necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir 
de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso 
despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a
anochecer. 
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la 
puerta de la cabaña. Ella debía seguir por  la senda que iba al norte. Desde la senda 
opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, 
parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del 
crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. 
El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y 
entró. Desde la sangre galopando  en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: 
primero una sala azul, después una galería, una  escalera alfombrada. En lo alto, dos 
puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y 
entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de
terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela. 

sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Frases de Borges!

Algunas frases de Borges para compartir..




"He cometido el peor pecado que un hombre puede cometer. No he sido Feliz".

"Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe".

"Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única".

"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos".

"Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?"

"Quienes dicen que el arte no debe propagar doctrinas suelen referirse a doctrinas contrarias a las suyas".

"El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto".

"La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica".

"La Universidad debiera insistirnos en lo antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y en lo contemporáneo, la Universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa".

"Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón".

"¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original, sería que alguien lo 
amenace a uno con la inmortalidad".

"Somos nuestra memoria, somos un quimérico museo de formas incosntantes, ese montón de espejos rotos".

"Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo".

"La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí".

"Yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara".

"Si de algo soy rico es de perplejidades y no de certezas".

"Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos".

"Que otros se jacten de las páginas que he escrito; a mí me enorgullecen las que he leído".

"Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas".

"Sólo aquello que se ha ido es lo que nos pertenece".





viernes, 15 de julio de 2011

CUENTO: "Nos han dado la tierra", de Juan Rulfo (EL LLANO EN LLAMAS)



Juan Rulfo está considerado, como uno de los mayores escritores que ha dado nuestro país, y de hecho, se considera a Pedro Páramo, como la mejor novela mexicana.

Sin embargo su obra, en realidad no es muy extensa. El llano en llamas y Pedro Páramo son sus títulos conocidos (desconozco ahora si hay más, supongo que sí).

Y bien, recuerdo haber leído algunos cuentos de El llano en llamas, sin embargo no me había percatado de su relevancia como obra literaria. Es por ello que ahora comencé a re-leerla, mas será ahora con nuevos ojos, y por lo mismo decidí compartir el primer relato de esta obra. Se trata de "Nos han dado la tierra". No tengo palabras para describirla. Diré, disfrútenla. Jaja.


NOS HAN DADO LA TIERRA
Juan Rulfo
(EL LLANO EN LLAMAS)


Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de
nada, se oye el ladrar de los perros.

Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo.

Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si
fuera una esperanza.

Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.

Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:

-Son como las cuatro de la tarde.

Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante,
otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de
las once, éramos veintitantos, pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más que este
nudo que somos nosotros.

Faustino dice:
-Puede que llueva.
Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y
pensamos: "Puede que sí."

No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se
calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello.

Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.

Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un
salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay
ninguna más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.

¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?

Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se
me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.

No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches
trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.

Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.

Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar
armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos
son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos
por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos
caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.

Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no
encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus
agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros,
cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron
esta costra de tapetate para que la sembráramos.

Nos dijeron:
-Del pueblo para acá es de ustedes.

Nosotros preguntamos:
-¿El Llano?
-Sí, el Llano. To do el Llano Grande.

Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del
río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No
este duro pellejo de vaca que se llama Llano.

Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles
en la mano y nos dijo:
-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.
-Es que el Llano, señor delegado...
-Son miles y miles de yuntas.
-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.

¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el
maíz como si lo estiraran.

-Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera
que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es
positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.
-Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les
da la tierra.
-Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...

Pero él no nos quiso oír.

Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si
algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo más pronto dposible de este blanco terregal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.

Melitón dice:
-Esta es la tierra que nos han dado.

Faustino dice:
-¿Qué?

Yo no digo nada. Yo pienso: "Melitón no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar así.
El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, ¿por qué dice lo que dice? ¿Cuál
tierra nos han dado, Melitón? Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar a los remolinos."

Melitón vuelve a decir:
-Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas .
-¿Cuáles yeguas? -le pregunta Esteban.
Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él.
Lleva puesto un gabán que le llega al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.
Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto
como si bostezara. Yo le pregunto:
-Oye, Teban, ¿de dónde pepenaste esa gallina?
-Es la mía- dice él.
-No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?
-No la merque, es la gallina de mi corral.
-Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?
-No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje.
Siempre que salgo lejos cargo con ella.
-Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire.
Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:
-Estamos llegando al derrumbadero.
Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y él va mero
adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no, golpearle la
cabeza contra las piedras.

Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que
bajará por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Después de venir durante once horas pisando la
dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.
Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso
también es lo que nos gusta.

Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.
Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para
desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.

-¡Por aquí arriendo yo! -nos dice Esteban.
Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo.
La tierra que nos han dado está allá arriba.

jueves, 14 de julio de 2011

RESEÑA: "El misterio del Solitario", de Jostein Gaarder

¡worale!

Es tarde, lo se. Pero aún no quiero dormirme. Y como, para acabarla de amolar, estoy inspirada, entonces procederé a redactar otra reseña.

Hace unos momentos acabo de ver, junto con mi hermana, la movie "Girl with a Pearl Earring", una peli que vi en clase de Ciencia y Arte II y, que en lo personal, disfruté mucho.

Fue por eso que, tiempo después leí el libro. Aunque, ese no es el libro del cual quiero hablar ahora, sino uno de Jostein Gaarder, y se trata de "El misterio del Solitario".




FICHA:
  • Título: El misterio del Solitario
  • Autor: Jostein Gaarder 
  • Género: Novela
  • Editorial: Siruela
  • Colección: Biblioteca Gaarder
  • P.p. 380


RESUMEN:

Hans Thomas es un jovencito de doce años de edad que viaja, junto con su padre, a Atenas para encontrar a su madre que hace años los abandonó para "encontrarse a sí misma", perdiéndose en el mundo de la moda.

El padre de Hans es un marino que ha recorrido el mundo a través de muchos viajes, y es hijo bastardo, ya que su madre se enamoró de un soldado alemán que partió a la guerra y a quien nunca volvió a ver.

Mientras viajan, el padre y el hijo se detienen en un pueblito en Suiza llamada Dorf. Allí el niño conoce un panadero que tiene una pecera con un pececito de color. El viejo panadero regala al niño unos panes y le pide que guarde el secreto que se encierra dentro del pan más grande. El niño se come los panes y descubre, dentro de uno de ellos un libro pequeño con una letra minúscula. Sin embargo, logra leerla gracias a la lupa que anteriomente le regalara un misterioso enano.

Mientras continúan el viaje el niño comienza a leer la historia de "el libro del panecillo", donde siempre existe un panadero con pececitos de colores que guardan el "secreto de la bebida púrpura". A medida que el niño se va adentrando en la historia del libro, comienza a sospechar que esa historia podría ser real y que tiene que ver aún con él. Comienza a realizar preguntas acerca de sí mismo y de la razón de su vida en la tierra. Además, el padre de Hans Thomas es un filósofo nato que se dedica a fumar de vez en cuando e indagar acerca de los misterios de la vida, así como coleccionar comodines de solitario.

Así, padre e hijo van adentrándose en un mundo de filosofía mientras buscan a la esposa/madre extraviada. También Hans Thomas descubrirá la historia de Frodo, a través del libro del panecillo,  que es el hombre que conoce el misterio del solitario, un secreto que debe transmitirse cada segunda generación y que, a pesar de ser antiguo, sigue repercutiendo en nuestras vidas.



MI VISIÓN ACERCA DEL LIBRO:

Jeje.. En realidad el libro me fascinó. De lectura sencilla, amena, Jostein Gaarder nos lleva a explorar mundos fascinantes donde se conjuga la imaginación, la matemática y la fantasía. El libro está dividido en palos, de acuerdo al solitario, y en un capítulo de Comodín.

El niño y su padre están en búsqueda de la madre/esposa perdida, y en dicho viaje van conociendo muchos lugares que los sumergen en diversas reflexiones y conversaciones interesantes.

En lo personal lo disfruté mucho por las alusiones a la cultura y mitología griega, ya que, en ese momento comenzaba mis estudios por dicha cultura.

Temas como la búsqueda del sentido de la vida, el destino, la existencia de Dios, y muchísimos otros son abordados de manera interesante y amena en este libro. Creo que es una manera interesante de acercarnos a la filosofía y a la reflexión.

Otra cosa por comentar. No es la primera vez que leo un libro de este señor. Ya había leído anteriomente "El mundo de Sofía", la cual ha sido de mis novelas didácticas preferidas. El señor Gaarder es un profesor de filosofía, por lo tanto, no me atrevo a llamar "literatura" a estas dos obras, ya que, aunque están escritas con fin de deleite, me parecen más, libros juveniles que nos intentan despertar a otras formas de percepción y reflexión.

Hubo algo que encontré repetitivo, y es el punto de "la capacidad de asombro que debe poseer siempre un filósofo". Dicha idea la manejó también en su libro: "El mundo de Sofía", y me parece que debe ser un "axioma", por así decirlo, para este señor.

Otra aspecto muy interesante fue el ingenio acerca de las cartas de solitario en la isla misteriosa a la que llegó Frode, realmente el ingenio matemático me pareció sumamente entretenido, que hasta ganas de aprender a jugar a las cartas nos dan.

En fin, vi después que la portada del libro es un Uroboros, lo cual llamó mi atención, ya que no recuerdo que dicho ser fantástico se mencionara en la novela; sin embargo, hasta donde tengo entendido, simboliza la eternidad, y fue usado también en la alquimia.

Posiblemente el uroboros, hecho con cartas de solitario desde luego, nos recuerde el ciclo que se repite, el secreto que debe transmitirse cada dos generaciones, la maldición que persigue a ciertas familias (dentro del relato), o el eterno retorno...

Un libro ameno, didáctico y a mi gusto, altamente recomendable.

Hasta el momento sigo considerando a Jostein como uno de mis autores (de literatura fantástica/didáctica claro está) favoritos.

miércoles, 13 de julio de 2011

RESEÑA: "Yolanda", de Emilio Salgari

¡worale! jeje..
Después de muchos impedimentos, (el blogger mugroso que se traba y te borra tu información, jeje), pues he decido volver a re-escribir esta entrada.
Aquí les va, pues, la reseña de una de las peores novelas que he leído jaja.






FICHA:
  • Título: Yolanda
  • Autor: Emilio Salgari
  • Género: Novela
  • Editorial: Porrúa
  • Colección:Sepan Cuántos
  • P.p.



RESUMEN:


Han pasado ya bastantes años desde la muerte de el Corsario Negro, el bravísimo y temido corsario de las Tortugas, sin embargo, las aventuras y las hazañas de los hermanos de la costa aun no terminan.
Ahora, Morgan, quien fuera antes el segundo del Corsario Negro, es el nuevo capitán de El Rayo, y Carmaux y Van Stiller siguen siendo los marinos leales y humorísitos que siguen honrando las leyes que rigen a la filibustería.
Sin embargo, los filibusteros no pueden estar tranquilos, ahora tienen una nueva misión por emprender: la hija del corsario negro vive y está secuestrada, por lo que se apresuran a ir en su rescate.
Como es de esperarse, los filibusteros logran rescatar a la joven, pero existe un enemigo mortal que deseaba la muerte de ésta, por motivos que aun no se revelan del todo. Comienza ya a apreciarse un ligero romance entre la hija del corsario negro y el nuevo capitán, Morgan, cosa que no es nada extraño en las novelas de Salgari.
Como era de esperarse, la novela está repleta de descripciones de batallas, tormentas, planes malévolos, y todo aquello que podemos esperar en las historias de piratas. Esta novela no termina aquí, sino que continúan las aventuras en la próxima, que se titula Morgan.


MI VISIÓN ACERCA DEL LIBRO:


Jeje. Francamente, Salgari me decepcionó. Realmente yo era muy fan de sus novelas, y he leído bastantes de ellas. A decir verdad, el personaje de el Corsario Negro fue siempre uno de mis preferidos, un hombre varonil, fiero, indomable, noble, sentimental. Leal a sus principios y vengador de sus hermanos. Enamorado de la hija de su mortal enemigo y condenado a un destino terrible.
Sin embargo, la novela Yolanda es sólo una secuela demasiado "desabrida" para mi gusto, jeje. Salgari explotó al máximo a sus personajes de tal manera que éstos ya no tienen "mucho" que ofrecer. Escenas de batallas repetitivas, un enemigo que busca el mal de la protagonista y un obvio romance. A estas alturas, Salgari nos vuelve a presentar el mismo cuadro que años atrás, nomás que ahora no nos sorprende en absoluto.
La joven Yolanda sigue siendo sumamente honrada entre los hombres de su padre, y admirada de manera produnda a los ojos del capitán; sin embargo no encuentro demasiados méritos en ella, excepto por llevar la sangre del Corsario.
Los únicos que siguen siendo originales, son los ya viejos y humorísticos marinos, Carmaux y Van Stiller, que se siguen caracterizando por su lealtad, experiencia y su ingenio, haciéndonos reír con sus expresiones marinas y sus sarcásticos comentarios. Realmente da gusto encontrarse con estos viejos amigos marinos, aun así, la novela sigue siendo muy mala, aburrida y tediosa.
Y para acabarla de amolar, como luego se dice, jeje, la historia no ha terminado, sigue la última parte, que se titula Morgan, donde finalmente se desentrañarán los planes de el conde de Medina, el mortal enemigo y finalmente la joven pareja contraerá matrimonio. Parecerá que al fin Salgari dejará que nuestros amigos personajes descansen para siempre en la memoria.
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Como dije anteriormente, la novela no me gusto, y realmente esperaba mucho de ella. Sé muy bien que Salgari es un escritor de "evasión", sin embargo, él a mí solía atraparme. Creo que quizás leí tanto a Salgari que terminé hastiándome de él.
Es un escritor que yo podrìa denominar "juvenil", quizás un "best-seller" en su tiempo, y digo quizás, porque él, entre los grandes de la literatura, o en los libros de literatura no ha figurado, sin embargo, quizás en un futuro considere escribir una reseña acerca de él o de algunas de sus novelas, jaja.
De momento, creo que pasará mucho antes de que intente leer "Morgan", ya que no me interesa saber exactamente qué sucedió entre Yolanda y el conde de Medina, jeje.